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Diagnóstico

La galería acristalada: el símbolo de la ciudad y su mayor puente térmico

7 min de lecturaActualizado el
Roza reparada con mortero en la base de una pared tras localizar la humedad

Respuesta corta

El agua que aparece cada mañana en el interior de una galería es condensación, no una fuga: el vidrio está frío, el aire de dentro está cargado de vapor y al tocarse se condensa. Se resuelve reduciendo el vapor y ventilando, mejorando la carpintería y rompiendo el puente térmico. Antes conviene descartar con medidor que además exista una fuga o una filtración de fachada detrás.

Por qué Santander se llenó de galerías

La galería acristalada no es un capricho estético: es una respuesta constructiva al clima cantábrico. En una ciudad con 124 días de lluvia al año y viento del norte, cerrar el balcón con vidrio permitía ganar una estancia utilizable, proteger la fachada y aprovechar cualquier rayo de sol. Por eso se extendieron por todo el frente marítimo y por buena parte del ensanche.

Lo que las hace funcionar bien —una superficie enorme de vidrio orientada al exterior— es exactamente lo que las convierte en el punto más frío de la vivienda. Y el punto más frío es siempre donde condensa el agua.

Qué está pasando físicamente

El aire de una vivienda contiene vapor de agua: lo generan las duchas, la cocina, la ropa tendida dentro y las propias personas al respirar. Ese aire puede sostener una cantidad de vapor que depende de su temperatura: cuanto más frío, menos.

Cuando ese aire templado y húmedo toca el vidrio de la galería, que está a la temperatura del exterior, se enfría de golpe y ya no puede sostener todo el vapor que llevaba. El exceso se convierte en agua líquida sobre el cristal. Eso es todo: no hay ninguna tubería implicada, y por eso ningún fontanero honesto te va a vender una reparación para arreglarlo.

La consecuencia práctica es que la cantidad de agua que aparece depende de dos cosas que sí puedes controlar: cuánto vapor hay dentro y cuánto se ventila.

Cómo distinguirlo de una filtración de verdad

Hay tres pistas que separan una cosa de otra. La condensación aparece por la mañana, se reparte de forma uniforme por el vidrio y por los perfiles, y es peor en los días fríos, no en los lluviosos. Una filtración, en cambio, entra por un punto concreto —una junta, un encuentro con la fachada, un remate de alféizar—, deja reguero desde ahí y aparece durante o justo después del temporal.

La segunda pista es dónde se acumula el daño. La condensación pudre la madera de los perfiles inferiores y ennegrece el encuentro con el suelo de forma pareja a lo largo de toda la galería. Una filtración concentra la mancha y suele bajar por el muro interior.

La tercera es la que da la certeza, y necesita equipo: un medidor de humedad dice si el material está mojado solo en superficie o empapado en profundidad, y la cámara térmica enseña por dónde entra el agua fría. Merece la pena hacerlo, porque hay galerías donde conviven las dos cosas y solo se ve una.

Lo que funciona y lo que no

Lo que no funciona: sellar por dentro con silicona todos los encuentros para «que no entre», tapar las rejillas de ventilación porque entra frío, y pintar con producto antihumedad los perfiles y el techo de la galería. Las tres cosas atacan el síntoma y empeoran la causa, porque el vapor que ya está dentro se queda dentro.

Lo que sí funciona, por orden de coste: ventilar de forma corta e intensa cada mañana, que es gratis y sorprendentemente eficaz; no tender ropa dentro de la galería en invierno, que es una fuente de vapor enorme; usar la campana de la cocina y el extractor del baño de verdad; y, si el problema persiste, mejorar la carpintería con rotura de puente térmico y vidrio con cámara.

En galerías protegidas o en edificios con fachada catalogada, cualquier sustitución de carpintería tiene condicionantes municipales que hay que consultar antes de encargar nada.

Cuándo sí es cosa nuestra

Nos toca a nosotros cuando detrás de la galería hay algo más que física: una bajante pluvial que pasa por ahí y está partida, un canalón que desborda sobre el encuentro con la fachada, o una fuga de la red interior que se ha confundido con la condensación de siempre y lleva meses corriendo.

Ese es el motivo por el que no despachamos estos avisos diciendo «eso es condensación» sin más. Lo medimos, y si resulta que solo es condensación te lo decimos y no cobramos una reparación que no hace falta; pero si hay una fuga escondida detrás, lo normal es que llevara mucho tiempo ahí.

En resumen

  • El agua del cristal por la mañana es condensación, no fuga
  • Condensación: uniforme y con frío. Filtración: puntual y con lluvia
  • Tapar rejillas y sellar por dentro empeora siempre el problema
  • Merece la pena medir: a veces hay una fuga escondida detrás

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