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Instalación

Por qué tu ducha pierde fuerza al subir hacia General Dávila

8 min de lecturaActualizado el
Compresor y equipo conectados a la toma de agua para medir presión

Respuesta corta

Antes de instalar nada, mide la presión con un manómetro en el punto más alto de la casa. Si tienes menos de 1,5 bar en dinámico, el problema es de suministro y la solución pasa por depósito más grupo de presión. Si tienes más y aun así sale poco, el problema está en tu instalación: filtro sucio, reductor mal ajustado, llave medio cerrada o tubería estrangulada por corrosión.

La forma de Santander explica media respuesta

Santander es una ciudad en rampa continua. Desde la lámina de agua de la bahía, en Puertochico y el Paseo Pereda, hasta la cuerda de General Dávila, y de ahí a Cueto, Monte y San Román, se sube bastante en muy poco recorrido horizontal. La red de abastecimiento tiene que salvar esa diferencia por sectores y con bombeo, y en las cotas más altas la presión llega más justa, especialmente en las horas punta de la mañana.

Ese es el escenario clásico de falta de presión en la ciudad: último piso de un edificio situado ya de por sí en la parte alta. La suma de las dos alturas es lo que deja la ducha en un hilo cuando alguien abre otro grifo.

El problema contrario: la parte baja

En Santander tan frecuente como la falta de presión es su exceso, y da bastantes más disgustos de los que la gente imagina. En los pisos bajos del centro y de toda la franja próxima al nivel del mar, la presión de red puede llegar alta, y eso castiga griferías, latiguillos, mecanismos de cisterna y electrodomésticos.

El síntoma más reconocible es el golpe de ariete: ese golpe seco que se oye en las tuberías al cerrar rápido un grifo o cuando para la lavadora. Mucha gente lo interpreta como un problema de la instalación que hay que reforzar, cuando lo que pide es justo lo contrario, un reductor bien ajustado y, si hace falta, un dispositivo antiariete.

En un mismo edificio alto del centro pueden convivir los dos problemas: exceso en los bajos y defecto en los áticos. Ahí la solución correcta no es bombear para todos, es equilibrar por plantas.

Presión estática y presión dinámica no son lo mismo

La presión estática es la que hay con todos los grifos cerrados; la dinámica, la que queda cuando el agua está circulando. La segunda es la que de verdad importa, porque es la que notas en la ducha, y puede ser mucho más baja que la primera si hay un estrangulamiento en el recorrido.

Como referencia práctica: por debajo de 1,5 bar en dinámico en el punto más desfavorable, se nota y molesta; por encima de 2 bar una vivienda funciona con normalidad; por encima de 5 bar empieza a haber riesgo de golpe de ariete y de castigo en griferías y electrodomésticos, y entonces lo que hace falta es un reductor, no una bomba.

Cómo medirla tú mismo

Un manómetro con conexión de manguera cuesta poco y se enrosca en el grifo de la lavadora o en la toma de la terraza. Mide primero con todo cerrado: eso es la estática. Después abre la ducha del baño más alto y vuelve a leer: eso es la dinámica en carga.

Anota las dos cifras y a qué hora las tomaste, porque la presión de red varía a lo largo del día y en la parte alta de la ciudad la diferencia entre las ocho de la mañana y las cuatro de la tarde puede ser considerable. Con esos datos, cualquier conversación con un fontanero deja de ser una opinión y pasa a ser un diagnóstico.

Las cuatro causas que no necesitan bomba

Antes de gastar en un grupo de presión conviene descartar lo barato. La primera causa es el filtro de la entrada general, que se ensucia con el tiempo y estrangula el paso; limpiarlo es cuestión de minutos. La segunda es un reductor de presión mal ajustado o agarrotado, muy común en instalaciones con más de diez años.

La tercera es una llave de corte que quedó medio cerrada tras alguna reparación y nadie volvió a abrir del todo, algo que pasa más de lo que parece. Y la cuarta, muy relevante en el parque antiguo de Santander, es la propia tubería: en una instalación de hierro galvanizado de los años cuarenta o cincuenta, la corrosión interna ha ido estrechando la sección real del tubo. Ahí ninguna bomba resuelve nada; lo que toca es cambiar el tramo, y además con eso desaparece el agua marrón de las mañanas.

Cuándo sí toca grupo de presión

Cuando la presión de red es realmente insuficiente y ya has descartado lo anterior. La instalación correcta es depósito de reserva más grupo de presión aguas abajo, nunca una bomba aspirando directamente de la red general: eso está prohibido, deja sin presión a los vecinos y puede provocar retornos a la red pública.

El depósito, además, te da autonomía si hay un corte de suministro. Y si el grupo que ya tienes arranca y para continuamente, casi siempre es el vaso de expansión sin precarga o el presostato desajustado, no el motor: es una reparación de una visita, no una sustitución de varios cientos de euros.

En resumen

  • Mide antes de comprar: un manómetro cuesta menos que una bomba
  • Lo que importa es la presión dinámica, no la estática
  • Golpe de ariete es exceso de presión, no falta: pide reductor
  • En galvanizado viejo, el tubo estrechado no lo arregla ninguna bomba

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